El Tesoro de Arequipa con Enrique Briceño

«No se nace en vano al pie de un volcán«

Hay ciudades que se visitan y ciudades que se viven. Arequipa, custodiada por sus imponentes volcanes, pertenece definitivamente al segundo grupo. En este episodio de Transmedia, entramos en el corazón de la Biblioteca Víctor Andrés Belaunde para conversar con su director, Enrique Briceño Medina, sobre un tema que nos apasiona: cómo la memoria construye justicia.

Enrique nos explica que Arequipa se desarrolló como una «isla» cultural debido a su aislamiento geográfico. Esto generó un carácter rebelde y un orgullo por el mestizaje que se respira en cada rincón. «El arequipeño no nace en vano al pie de un volcán», nos dice. Esa fuerza se traduce en una defensa férrea de la libertad y el derecho, valores que Briceño considera las columnas de cualquier nación justa.

Lo más fascinante de la charla es la conexión entre el derecho natural y el Ayni. Briceño sostiene que la cultura peruana se funda en la reciprocidad. No es solo una herencia incaica; es una práctica cotidiana donde el trabajo por el otro asegura el bienestar propio. Desde la «Fiesta de la Acequia» hasta el techado de una casa, la lógica de «yo trabajo para ti y luego tú para mí» sigue siendo el motor que evita que la sociedad se convierta en una dictadura de intereses individuales.

En un mundo donde la inteligencia artificial parece tener todas las respuestas, Enrique Briceño reivindica el papel de la biblioteca como el lugar donde reside el pensamiento humano real. Custodiar tesoros como la colección de la investigadora escocesa Sabine MacCormack es, en el fondo, cuidar las raíces que permiten que Arequipa y el Perú sigan creciendo sin secarse.

La biblioteca no es un lugar de silencio absoluto, sino un espacio de diálogo constante entre lo que fuimos y lo que queremos ser.

3 aprendizajes imprescindibles

  1. Arequipa como «Isla» y Crisol: La geografía de Arequipa (entre el desierto y los volcanes) forjó un carácter independiente y una identidad orgullosamente mestiza. Como dice Briceño, el arequipeño es un «obrero campesino que crece alrededor de su iglesia», donde el mestizaje es un valor indisoluble: si quitas lo andino o lo hispano, dejas de ser peruano.
  2. El Ayni y la Minka no son piezas de museo: La reciprocidad y el trabajo comunitario son lógicas vivas que sostienen la sociedad. Se manifiestan en el cooperativismo actual, en la ayuda mutua para construir una casa o en las inversiones de los matrimonios andinos. Briceño advierte que cuando el Imperio Inca abandonó estos criterios de reciprocidad, comenzó su declive; hoy, son esenciales para la cohesión social
  3. La Biblioteca como custodia del pensamiento vivo: Más que depósitos de libros, las bibliotecas son espacios donde el pensamiento de autores y estudiosos permanece activo. En la era de la inteligencia artificial, el bibliotecario actúa como curador y guardián de la cultura, asegurando que la información sea rigurosa y que el conocimiento, como el Ayni, circule y se multiplique para formar ciudadanos libres.

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